Titular Gloriosa · Basílica de la Macarena
Nuestra Señora del Santo Rosario
Divina sede para el Niño, que duerme en su regazo.
Autoría
Obra anónima, atribuida por algunos estudiosos a Pedro Duque Cornejo
Niño Jesús
Obra anterior, fechable en las primeras décadas del siglo XVI
Tipología
Originalmente de talla completa, transformada después en imagen de candelero
Incorporación
1793, tras la fusión de las Hermandades del Rosario y la Esperanza
Sede anterior
Altar mayor de la Parroquia de San Gil
Advocación
Titular Gloriosa de la Hermandad
Titular Gloriosa de la corporación, incorporada tras la fusión de las Hermandades del Rosario y la Esperanza en 1793.
La Imagen de Nuestra Señora del Santo Rosario es una obra anónima, atribuida por algunos estudiosos a Pedro Duque Cornejo, siendo la escultura del Niño Jesús que sostiene en sus brazos una obra anterior fechable en las primeras décadas del siglo XVI. En sus orígenes la imagen de la Virgen era de talla completa, siendo posteriormente transformada en una imagen de candelero.
La Virgen del Santo Rosario, que presidió durante años el altar mayor de la Parroquia de San Gil, es la Titular Gloriosa de la corporación, a la que se incorporó tras la fusión de las Hermandades del Rosario y la Esperanza en 1793.
Divina sede para el Niño, que duerme en su regazo, la dulce belleza de su rostro hace que sea muy querida y venerada por los macarenos.
La Hermandad le consagra por entero el mes de octubre, en el que se celebra Triduo y Función en su Honor, además de la procesión que anualmente discurre por las calles de la collación. En cumplimiento de sus fines, la Hermandad fomenta el culto del Santo Rosario y la extensión de esta devoción con el rezo diario de la piadosa oración mariana en la Basílica.
01
Iconografía y detalles
Rostro de la Virgen
El Niño Jesús en su regazo
Capilla de la Virgen del Santo Rosario
02
El mes de octubre
La Hermandad le consagra por entero el mes de octubre, con Triduo y Función en su Honor y la procesión que anualmente discurre por las calles de la collación. El rezo diario del Santo Rosario en la Basílica mantiene viva esta devoción durante todo el año.

